jueves, 7 de abril de 2011

La lluvia..

La tarde está llorando y es por ti
porque ve la soledad de mi camino
la tarde entristeció junto conmigo
y yo preciso de esta tarde como abrigo
la tarde está llorando y es por ti
ella sabe que tu amor me ha abandonado.


Estaba hablando, con mi hermana por teléfono. Ella, me preguntaba, como estaba el proceso, del viaje. No sé, le respondí, muy cortante.    No, entiendo. Me decía ella,  en un tono de sorpresa.Seguido por un grupo de preguntas, que se aproximaban en cantidad a la ficha medica que llenas cuando vas a un nuevo dentista. Entre las que recuerdo... ¿No te ha dicho, en cuanto días le entregan la carta? ¿No han hablado? ¿No han seguido planeando? ¿No le has dicho que ya tienes que hacer la cita?….. Mana, te llamo luego. Tengo otra línea, le dije.     Realmente fue una excusa, para no tener que seguir escuchando el cuestionario.  Acaso a ella, no se le ocurrió  pensar, que  yo estaba discapacitada para responder?. Estaba enferma! tenia incertidumbre! Se supone que mi hermana, debió conocer los síntomas y considerarme.¿será que la contamine a ella también.?

 Mientras estaba en mi hora de almuerzo. Repasaba, mentalmente la semana completa. En relación a José. Esta distante, no ha vuelto a mencionar el viaje. Luego justificaba. Ha estado muy mal...., luego repasaba, hemos coincidido muy poco, tonta! Acostúmbrate, si el tuviese un horario normal, coincidirían mucho menos. El problema, no es ese,  me contestaba, es que cuando hablamos, lo noto diferente.  Seguí torturándome.

Al terminar de comer, se me antojo salir a mirar por los cristales.  No lo podía  hacer desde mi oficina, pues no tenía ventanas. Me encontré, con el cielo, negro, y una melodía constante…La lluvia cayendo. No sé cuánto tiempo duré parada. Me fui lejos, pero reaccioné, cuando un cliente abría la puerta y tuve que quitarme, para que no me golpeara, al empujarla. Usted está muy concentrada, me dijo. Asentí con la cabeza, y luego me fui a la oficina.       Para mala suerte me encontré con un mensaje, colectivo en el correo. “Se le está dando mantenimiento al sistema, favor no entrar.”  Lo que me faltaba! Pensé. Vagancia y melancolía, una pareja no muy saludable. Pues nada, me pondré archivar, todo lo que voy dejando, para cuando tenga tiempo. Me dije…… Terminé seguido y ya no encontraba que hacer. Me limé la uñas, hablé por teléfono, fui donde un compañero de trabajo, que siempre tenía dulces,  a pedirle uno, leí el periódico. Que tarde tan larga!!!  Al final, hice caso omiso, a unas cuanta frases que me repetía internamente. “A los Hombres hay que dejarle su espacio”,  “hay que dejar que a una la extrañen.”     “Tu mundo, no puede girar en torno a ellos.” Bla, bla, bla. Le escribí una línea…. Asunto, La lluvia.   Hola cielo, espero estés bien. No se aquí está lloviendo, y yo como que estoy melancólica.

Seguí, con mi tarde triste, cuando llegue a la casa, vi su respuesta. Me comentaba sobre lo mucho que llovía, en el norte de España. Que deseaba que me sintiera mejor, que no podía esperarme porque tenía medico temprano (últimamente es así) y que me mandaba un beso.

Abrí, un poco la ventana de mi habitación, ya no escuchaba la melodía, trate de ver si notaba algo, pero estaba sumamente oscuro, saque mi  mano derecha, para ver si se mojaba, solo sentí un poco de viento, sin embargo la que se mojó fue mi mano izquierda, cuando la pase por mi rostro. Luego me di la vuelta,. Tenía visita, le salude: Querido instinto femenino, pasa y siéntate, tenemos que hablar. Me contestó:  Yo entiendo que debes, desabrochar tu cinturón, acabas de aterrizar...

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