Hacía poco tiempo que había ingresado a la universidad. Tenía 17 años recién cumplidos, en mi espalda toda la inocencia e inexperiencia de una jovencita que inicia una nueva etapa en su vida. El campus universitario me lo encontraba inmenso. La universidad tenía varias puertas de acceso que daban a diferentes Avenidas. Y aunque tenía la opción de entrar por diferentes puertas, significaba un cambio en la ruta del transporte. Así que elegí la que se acomodaba a mi presupuesto y comodidad.
Los Martes, la primera asignatura era Historia. Me tocaba en la facultad de humanidades, y yo para cortar camino, pasaba por una cancha de baloncesto. Pasando por ahí, me encontré al profesor que me impartía educación física en el liceo, me reconoció, le di la mano, me halo contra él, me dio un beso en la mejilla, y el resto que recuerdo, es la sensación de tener una parte de cuerpo que me asqueaba, tenía mi mejilla llena de saliva. A todo esto, debo disimular seguir charlando, luego cortar la conversación, marcharme, y discretamente, limpiarme la mejilla. 2do martes, vuelvo por mi camino, me encuentro al profesor de nuevo. Ya estaba muy cerca, para retroceder, me saluda, le doy la mano. Me tira contra él, me da un beso en la mejilla, y vuelvo a tenerla llena de saliva. Internamente agradezco, que aquí, solo se da un beso y no dos como en otras partes del mundo. Tercer martes, decido irme por fuera, no entrar a la cancha aunque el camino sea más largo, voy con una amiga que también estudiaba conmigo en el liceo, el profesor nos alcanza a ver. Me digo internamente: Gracias a Dios una malla nos separa, nos saluda y empieza a hablar, pregunta que para donde vamos. Mi amiga le dice, el nos sugiere que entremos por la cancha que es más cerca, yo toda victoriosa le digo, que no vale la pena devolverse para entrar a la cancha, el me señala un puerta ,que yo ignoraba. Entramos, pienso: Por suerte ya nos saludo desde fuera. El habla con mi amiga, y viene la despedida, ella le da la mano y el tira de su brazo contra él y de nuevo, cachete lleno de saliva. Yo me retire unos cuantos metros, desde que vi que ella le dio la mano y dije adiós con un gesto.
Después de eso, cambie el camino, cruzaba a la otra acera o entraba por otra puerta, eso se traducía o en caminar mas o en gastar más. Me dio mucha rabia, porque ese camino me gustaba. A esa hora ese, era el único lado en que había sombra, yo quería que todo siguiera igual, es más, hasta me hubiese gustado ver como él le hacía eso a las demás chicas, yo solo quería que él no me viera. Así que pienso, que él no admitido del MSN, me hubiese venido como anillo al dedo. El esta aquí y yo también, yo a el lo veo y el a mi no, si intenta comunicarse conmigo no me doy por enterada, y lo mejor de todo, es que quizás no se ofenda, pues creerá que es casualidad mi ausencia.
Pero, eso no me funcionó con José, miren lo que me escribió.
Querida Bast:
Ante todo, espero que estés bien. Sé que me tienes como no admitido, pero lo
comprendo totalmente, y tu silencio es algo que respetaré. Insisto en que
espero que estés bien.
Yo sigo sin trabajo y a la espera de que pasen las vacaciones de Pascua para
ver si levanto cabeza.
Quisiera aprovechar una vez más para disculparme por el daño que te hice, y
darte las gracias por los buenos momentos que me brindaste. Y me refiero a
todos, incluidos los relacionados con la amistad...
No olvides que en esta parte del mundo tienes un AMIGO que te quiere, y que
desea, ante todo, que seas feliz.
Cuídate, cielo.
Joseba
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